A primera vista

Agotada de tantas reuniones, decido coger un descanso para ir a tomarme un café… a la vuelta de la oficina está la cafetería donde todos los días desayuno. Ese día iba matadora, con mi falda de tubo color gris, una blusa negra y mis tacones aguja…


Cuando estaba entrando a la cafetería diciendo mi habitual “buenos días”, de repente me paro en seco y me quedo mirando al chico que estaba allí, su espalda fuerte y ancha, su trasero…, de repente me entró un sudor frío por todo el cuerpo, mi instinto sexual hizo que le hiciera un repaso de arriba a abajo, completamente descarado, mi azul mirada lo recorrió entero… como si él hubiera sentido mi deseo se dió vuelta y sus ojos azules se encontraron con los míos, nos quedamos observándonos, comiéndonos con los ojos, lo que sentí en ese momento fue fuego en mis venas, deseo sexual puro y duro, ¡Dios, que calor!... era como estar leyéndome el pensamiento. Su mirada recorrió todo mi cuerpo, desde mi cuello, mis senos, mis caderas y mis largas piernas. Volvió a mirarme y me sonrió…


Al final comienzo a caminar hacia la barra para pedir mi café para llevar, en unos minutos lo tenía listo, pagué y salí de allí. Estaba encendida de deseo.


Durante la siguiente hora me fue imposible concentrarme en el trabajo, sólo pensaba en sus manos sobre mi cuerpo, sólo deseaba sentirlo en mi piel.


Quería saber quién era, quería saber si alguien lo había visto antes por allí, regresé a la cafetería a preguntarle a Anabelle si sabía algo. Ni bien entré me dijo con una sonrisa que el chico había preguntado por mí… se me puso la piel de gallina y se me aceleró el pulso, los dos habíamos sentido ese escalofrío…


- Anabelle, ¿sabés quién es?, ¿te ha dicho algo?...

- Noe me ha preguntado donde puede encontrarte y si sabía tu número de teléfono…

- Anabelle me he excitado con sólo mirarlo. Dios! Que vergüenza…

- Noe, la vida es corta, sólo tienes que disfrutarla.

- Joder, es cierto… ¿sabés qué? Dale mi número cuando lo vuelvas a ver, necesito apagar este fuego. Aquí lo tienes. Me vuelvo a trabajar.


Regresé a la oficina pensando que podría disfrutar una vez en la vida de la locura temporal, darle el número de teléfono a un desconocido que me volvió loca en menos de dos minutos, ufff…. Lo deseaba...

A la tarde regresé a la cafetería a por el café y Anabelle me informó que había vuelto para saber más de mí y que le había dado mi número. Ahora tocaba esperar a que me llamara.

Esa noche me acosté soñando con sus manos y su boca por todo mi ser… casi me corro de sólo pensarlo, y si conseguía acostarme con él, ¿entonces qué sentiría?


Al día siguiente tenía tres reuniones, estaba totalmente sumida en mi trabajo, cuando me pitó el teléfono indicándome que tenía un mensaje,… era él… en el mensaje me decía lo que había sentido cuando cruzamos nuestras miradas y que si aceptaba quedar con él esa noche.


Siguiendo el consejo de Anabelle, de que la vida es una sola y hay que vivirla le dije que quedábamos a las ocho de la noche en el parking del centro comercial.


A las siete ya estaba en casa, duchada y lista. ¿Sería capaz de acostarme con un hombre al que sólo le había hecho un repaso visual al completo y dicho sólo “buenos días”? El sólo hecho de pensar en lo que podría suceder esa noche se me humedecía el sexo, estaba caliente como nunca lo había estado antes.


Ambos llegamos puntuales, cuando me bajé del coche, cruzamos nuestras miradas azules y comencé a caminar hacia él. Dios que excitada estaba!!


Nos saludamos con dos besos en la mejilla, y la corriente eléctrica recorrió mi cuerpo. No hizo falta decir nada más, nos deseábamos, nos necesitábamos.


Y sin decir una sólo palabra nos dirigimos hacia su coche, y comenzamos a besarnos, sus labios rozaron los míos, abrí la boca y su lengua comenzó a devorarme ferozmente, en cuestión de segundos todo mi cuerpo estaba encendido. Puso sus manos a ambos lados de mi cara y profundizó todavía más el beso, era como estar follándome con la lengua, ya estaba mojada, estaba gimiendo de placer.


Sus manos descendieron sobre mi cuerpo, poco a poco, muy despacio, mis pezones estaban duros, sólo deseaba que su boca me los chupara y succionara. Desabrochó cada uno de los botones de mi camisa, muy despacio, luego la deslizó por mis hombros y cayó al suelo, su boca es exquisita, dios como me gusta. Desesperada por sentir su piel contra la mía, le quité su camiseta, apoyando mi cuerpo contra el de él, su piel estaba caliente.


Regresó a mi cuello para besarme, con su lengua saboreó el lóbulo de mis orejas. Nunca había sentido un deseo sexual tan fuerte…


Lo siguiente que perdimos fueron ambos pantalones, nos quedamos uno frente al otro, se separó de mí para ver mi cuerpo desnudo, mis pezones estaban como piedras y mi excitación chorreaba por mi entrepierna, él tenía su pene duro, era grande y ancho… sólo quería sentirlo dentro, quería que me volviera loca.


Miró mis ojos y sus palabras fueron “disfrutaremos de este momento pequeña, no quiero perderme un solo centímetro de tu cuerpo, eres hermosa, te deseo”, yo no pude decir nada, sólo lo quería a él, sólo deseaba tenerlo dentro.


Me acostó sobre el asiento y comenzó a besarme todo el cuerpo, no dejó un solo lugar sin saborear… mis manos lo acariciaban a él de igual manera, llegué a su pene duro, lo toqué de arriba abajo, y noté que estaba la punta mojada, estaba tan caliente como yo…

Introdujo un dedo en mi vagina y mi cuerpo se arqueó para recibirlo, estaba empapada… luego metió un segundo dedo para luego meter un tercero, estaba totalmente dilatada y dispuesta para él... entraba y salía de mi vagina con una lentitud increíble, hasta que decidió posar su boca sobre ella… mis gemidos eran cada vez más seguidos, no podía parar… me comió el clítoris como nunca nadie lo había hecho antes… estaba perdida en sensaciones…

Cambiamos de posición para yo poder probarlo también, quería tener su pene en mi boca, y oír sus gemidos. No tardaron en llegar, ni bien puse mis labios sobre su glande supe que podría llevarlo al éxtasis total. Toda su polla estaba dentro de mi boca, la tenía tan grande que chocaba contra el fondo de mi garganta, pero no me importaba, estaba tan excitada y quería más, ambos llegamos al orgasmo en unos minutos, nos estremecimos a la vez… un orgasmo único… cuando quise darme cuenta, estaba dándome la vuelta, su pene seguía duro, y lo siguiente que sentí fue como me penetraba lentamente, creía que moría en ese momento, la sensación era inmensa, mi vagina se amoldó perfectamente a su pene.

Se movía dando círculos sobre mí, mis músculos se contraían con cada giro… de mi boca salió una sola palabra… “fóllame”… mirándome a los ojos comenzó sus acometidas, una de detrás de otra, sin descanso, sin piedad… cerré los ojos, y disfruté de cada uno de sus movimientos, cada vez las embestidas eran más rápidas y fuertes, iba a partirme un dos, sentía que estaba llegando otra vez… a punto de alcanzar nuevamente al orgasmo, le clavé las uñas en la espalda, ya no daba más, deseaba correrme como nunca… y así fue cuando me sujetó la cadera y empujó y me la clavó hasta el fondo de mi ser…

Ambos llegamos al segundo orgasmo entre gemidos de placer… nuestros cuerpos quedaron uno encima del otro completamente laxos… estaba exhausta… cruzamos nuestras miradas azules y repetimos a la vez un simple “gracias”…

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