Bienvenido al Edificio !

Treinta y seis grados de térmica. Pasada la medianoche. El calor no me deja dormir. Pensando en sacarme el camisolin que uso para dormir paseo por la casa. El colchón me quema. La espalda contra la sábana parece una hoguera.


O quizás la hoguera soy yo y solamente busco una excusa para pasearme frente a tu ventana.


Después de 8 meses de oscuridad, hace una semana prendiste la luz de tu living… y de mi libido.


Seguramente sos enfermero o médico, llegas a casa con el ambo que te queda pintado y aunque a veces pienso que no quiero que te lo saques, cuandote desprendes de tu segunda piel, mi primera mira baila el carnaval carioca.


Uff, sos un fuego. Recuerdo el Lunes, tu segunda noche acá, saliste con la toalla sujeta en la cintura, después de la ducha para su sesión de canto y baile para descomprimir el stress laboral. Me gusta inventarme cómo será tu vida, mientras no me anime a prender la luz y presentarme voy a tener seguir inventandome posibilidades. Si, soy ese cliché de vecina que te admira desde la ventana oscura de enfrente. El lunes fue clave, habías recién salido de la ducha, cuando en un movimiento de cadera la toalla se desprendió desparramándose en el piso. Aunque en un primer momento miraste para todos lados con vergüenza a ver si había algún ventanal por el cual te pudieran estar mirando, no me viste y te quedaste así.


Agradecí mi oscuridad. Quedé petrificada, ¿y si me descubrías? Casi que hubiera sido mejor.

Hoy tomo valor.


Lo prometo. No puedo seguir así. Hoy voy a prender la luz. Me puse un pijamita de algodón (el diminutivo le va justo porque es escotado y tapa poco). Es el ideal para las noches de calor... Las noches de calor en las que encaras un vecino que se parte en ocho mil pedazos.


Vos estás bailando, y yo temblando. Cuento para mis adentros: 3… 2… 1!

Prendo la luz bailando al ritmo de tu música.


Me mirás atónito e inmediatamente te tapas tus partes íntimas con las manos. Yo te hago el gesto de “que buena música” y te guiño un ojo. Quiero pretender total normalidad.


¡Estamos tan cerca! Creo que de balcón a medianera debe haber solamente 2 o 3 metros. Me estás evaluando y veo en tu mirada que te gusta lo que ves Siguiendo la música doy una vuelta modelando para vos. De espaldas hago unos pasos de twerk para que admires mis movimientos, y lo haces.

Con una mano te seguís tapando y con la otra abrís la ventana. "Hola, no te había visto" me decís. Y yo, con mi picardía desbordando por la voz te respondo "yo si". Me puse colorada. Seguro que me puse colorada.


"Hace mucho estás ahí?" me preguntas.


¿Qué te respondo? Me cuesta mucho mentir, así que inevitablemente te respondo "hace un par de días". ¡Y te reís! Sos el hombre de mi vida. Ese sonido por favor, tu carcajada es como una cucharada de miel para mis oídos, que dulzura por favor!


"Ahh bueno, si hace un par de días que me miras así, yo también quiero mirarte."


La verdad no me imaginé está respuesta. Ni en mis más salvajes fantasías que vienen al galope desde hace una semana, sucede esto. Bueno, si en ellas si, pero no me imaginé que iba a suceder así en la realidad.


"Querés que me desvista antes de invitarme a tomar algo?" te digo juguetona, pero rápidamente me respondes "si tenés algo frío me vas a tener que invitar vos, todavía no tengo heladera". Te sonrío y sin darte tiempo a nada voy a buscar unas latas, te la tiro de ventana a ventana. Y en tu afan por atajarla dejas toda tu humanidad al descubierto. Al carnaval carioca se le agrega el cotillón luminoso!


Llega la lata un poco batida, y cuando la abrís, ¡desastre! Cerveza por todos lados y al ver cómo se deslizan las gotas sobre tu pecho, no puedo evitar pensar cuánto gustaría pasar la lengua por sobre ellas y acompañarlas en su recorrido.


Comodísimo con tu desnudez seguis bailando. Me contás, de ventana a ventana, que esta es tu forma de descomprimir el día, y a medida de que voy tomando confianza, me voy quitando las prendas también hasta alcanzarte.


Vamos cambiando la música, vos propones algunos temas, yo pido otros, hasta que me decís, "conectá vos tu celular al parlante". Y lo hago. Las ventanas parecen cada vez más cerca, y aunque nunca te toqué, la naturalidad de nuestros cuerpos desnudos me asombra.

Se me termina la cerveza y a vos también. "Pero está vez me la tenés que traer" me decís. Miro el reloj, son casi las 2 de la mañana. Me ves dubitativa y apuras "Trabajo tarde mañana". Yo no, pero no quiero cortar este momento, está mejor que mis fantasías. "Ahí voy".


Me pongo el pijama de nuevo, no me da salir del departamento de la misma forma que salí al mundo, y te toco el.timbre. ¿y si los otros vecinos del 5to piso se les ocurre salir al mismo tiempo?


Me abris la puerta "Por qué te tapaste? " te digo un poco desilusionada. No me di cuenta que lo verbalice hasta que me respondes "Pq qué vos también lo hiciste" Entré, cerré la puerta y te seguí a la cocina.


Sin tocarme agarras el bretel de la remera y lo corres, primero el izquierdo. Después el derecho. La prenda se desliza por mi cuerpo y cae al piso. Te alejas para mirarme.


La luz blanca del departamento esta a pleno. Igual mis pezones. No entiendo cómo es que no sentí tus manos sobre mi piel. Pero tú mirada… tu mirada me levantó un par de grados de temperatura.

"Ahora estamos más parecidos" me decis.


Me toca a mi, pienso. Me acerco a vos y rezando por qué no tengas nada abajo, encaro al botón de tus bermudas y al cierre que agarro por dentro para rozarte a medida de que lo bajo.


Me miras mientras lo hago. A los ojos. Se me disuelve la piel y siento que me miras las ganas. Y yo toco las tuyas. Y te apresuras a sacarme los shorts de algodón descubriendo que tampoco tengo ropa interior. Respiro, aliviada. La ropa ya me estaba molestando.


Nuevamente estamos los dos desprendidos, pero está vez, no hay metros de distancia entre nuestros cuerpos.


En silencio, con la música de mi playlist sonando, nos abrazamos. Siento la necesidad de entrar en contacto con tu piel y creo que a vos te pasa lo mismo. Apenas nos balanceamos, creando un suave y profundo roce. Y nos acariciamos durante el abrazo y siento como se mueve tu cuerpo pegado al mío. Me sonrío y te miro. Me besas y me aprieto más a tu cuerpo. Wow, ese beso. Estallidos de colores en la boca y en la piel debajo de tus manos.


Si los besos se midieran en tiempo, este se llamaría una eternidad.


Separándote me decís "cerveza?"


Vergüenza me da decirte que "no",y que quiero seguir pegada a tu cuerpo, pero mis ojos, con una lujuria imposible de disimular te gritan desvergonzadamente "no!". Me sostenés la mirada mientras que con tu mano me agarras la cara y me acercas más a vos. Tus ojos se clavan en los míos y me besas con una intensidad que nunca antes sentí. Me seguís besando por la comisura de los labios, mejilla, hasta llegar a la oreja. Ahí, entre beso y beso me decís "sos real o te soñé?"


Mi respiración se acelera y se profundiza, siento que me cuesta respirar, y más cuando me miras y me sonreis. Esa mirada que veía a través de la ventana es mucho más profunda y sexy en persona.

Tu casa es blanca y pulcra. Sin decoraciones aún, se nota que estás recién mudado. A mí me juega a favor porque lo único que hay en tu casa es una cama con sábanas rayadas. Asi, rayada voy a quedar yo si no vamos rápido para allá. Siento que me estoy volviendo loca en el hechizo de tu boca y la dulzura de tus labios.


Me leíste el pensamiento. Entrelazados cómo una rosca de pascua nos acercamos a tu cama. Suavemente me recuesto y vos te quedas mirándome embelesado. Yo estuve fantaseando con vos desde hace una semana, pero si vos me descubriste hace 2 horas, ¿esto está realmente sucediendo?


Te acercas, con tus piernas al costado de las mías y me besas mirándome a los ojos. Yo acaricio tu cabeza, enredo mis dedos en tu pelo, y vas bajando con tus besos y lengua a mis pezones trazando el mapa hacia mi centro de placer.


Creo que la previa la hicimos mientras charlábamos a la distancia. Ahora siento solo desesperación y urgencia por sentirte adentro mío. Evidentemente tus planes eran otros. En un movimiento extraordinario te sumergiste entre mis piernas y me penetraste con tu lengua dejándome absolutamente incapacitada para respirar.


Por un momento siento que esto es una fantasia, la maestría y la destreza con la que me saboreas no es la de un hombre común. No puedo parar de gemir. Me siento tan cerca del orgasmo que me asusto, no quiero que llegue pero estando al borde el final es inevitable. Te agarro la cabeza y te acerco a mi, te beso, y te ruego, "entra, no doy más"


Tenés el preservativo a mano. Te reís de mi urgencia mientras te lo pones. Tu carcajada me enloquece y entras con una determinación, que parecería que tú cuerpo es habitué dentro del mío. Gemimos al unisono. Tu cuerpo se desliza a la perfección y parece estamos hechos para disfrutarnos en conjunto. Te abrazo la cintura con mis piernas y comienzo a moverme despacito, cómo si mi pelvis fuera una ola del mar que se acerca y se aleja de tu cuerpo. El éxtasis me marea, estoy perdiendo la cabeza. Y siento exactamente el momento en el que vos también la perdés.


Rendida al placer te miro y te digo "Bienvenido al edificio. Espero que te guste vivir acá, cualquier cosa que necesites avísame". Te guiño el ojo y sonriendo me quedo dormida.


@desatadaysensual


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