Control Remoto

Después de soñarlo bastante fui y me las compré. Leí mucho, consulté cómo se usan, y cuánto más investigaba, más me entusiasmaba la idea.


Por eso, en la semana fui, y me las compré: las bolas chinas, con vibrador, y a control remoto.


El sábado vamos todos a cenar, momento ideal para estrenarlas!


Un ratito antes de salir, las pruebo (en la mano) y vibran. Las quería probar antes de ponerlas para que el "on" sea una sorpresa. Bien de película. Cómo cuando en La Cruda Verdad le regalan a Katherine Heigel la bombacha con vibrador y un nene en el restaurant encuentra el control remoto y se pone a jugar. Me encantaría revivir esa escena, excepto que yo prefiero que vos me controles.


No te lo dije, es sorpresa.


No tengo mucho tiempo, falta media hora para salir. No me imaginaba que fuera tan difícil ponerlas, pero para el "en frío" es difícil. Me empiezo a imaginar cómo va a ser "más tarde" y siento que la resistencia en la entrada está empezando a ceder. Entra una. Me tocó un poco mientras imagino tu entusiasmo y entra la otra. Me tienta seguir un rato más pero me tengo que seguir preparando.

Me pongo las pestañas también. Hoy me quiero sentir una diosa. Me termino de maquillar, me pongo el vestido y salgo.


Me tomo el taxi. ¿Mi cara me delatará con el taxista, sabrá lo que hice, lo que quiero hacer? En el auto chequeo un par de veces tener el control remoto en la cartera. Otra vez, chequeo que esté cargado.


Llego al restaurant y no llegaste todavía. Están todos menos vos. Sé que vas a llegar tarde pero la ansiedad me está matando.


Después de media hora apareces. "Hola", "hola" nos saludas a todos.


Quiero contarte en ese mismo instante, pero lo tengo todo tan pensado, no quiero arruinar los planes. Así que espero a que terminemos de comer. Durante la comida te mando un mensaje "hoy venís a casa o estás ocupado?😋"


¿Cuánto tardarás en mirar el teléfono? Por suerte no mucho. Te veo escribir, se que me respondiste pero no me animo a mirar enseguida, sino va a ser muy evidente para el resto que nos estamos mensajeando. Bueno, no se si es tan evidente, o si yo estoy muy perseguida: "Voy 😉", me respondes. Apenas lo leo, agarro el control de mi cartera y lo envuelvo en la servilleta. Me levanto de la mesa y con la excusa de ir al baño, paso por detrás de tu silla, me agacho y te digo "se te cayó la servilleta" mientras te pongo el control en el bolsillo. Me miras raro pero no te diste cuenta. Me voy al baño, me miro en el espejo y me sonrío "estás perfecta" me digo.


Vuelvo a la mesa, agarro el celular y te escribo "nos dejé un regalo en tu bolsillo". Yo te miraba y vos lo sabías, por eso miraste al celular con extrañeza.


Te tocas el bolsillo, lo sentís y lo sacas. Parece un control remoto del portón de un garage. Y lo miras, uno te pregunta, "ahora guardas el auto en un garage?" Estás en apuros, espero no digas la verdad, me muero, son casi mi familia. "No, me traje el abre protón de mi papá por equivocación."


"Ahhh", respiro aliviada.


Y ahí mismo lo prendés, cómo jugando con los botones a la vista de todos. Me miras pero a mí se me nubla la vista y cierro los ojos. Estamos en la otra punta de la mesa. Me doy cuenta que lo estás disfrutando. Yo también. Abro los ojos e intento hacer foco en los tuyos.


Lo frenas y me sonrío. "Gracias" digo. El que está sentado enfrente mío me pregunta "por qué?".


"Gracias a La vida que nos ha dado tanto" digo rítmicamente y todos estallamos de risa. Agrego, "brindemos".


No me había dado cuenta que lo había dicho en voz fuerte.


Se acerca el mozo para que pidamos el postre. Estoy por decir "nada para mí" pero cuando abro la boca para pronunciar las palabras, desde el bolsillo apretas el botón. Me empiezo a reír. El mozo me mira extrañamente y vos decís "nada para ella".

El mozo se va y lo apagas.


Te mando "maldito 🔥"


Me respondes "y te encanta 😈"


Solo mando "😋"

"Larguen los celulares" dice alguien, "estamos en la mesa, ¿para que nos juntamos si van a estar pendientes del celular?"


No les puedo responder que estoy preparándome para cuando terminemos de cenar.

Llega el postre. Algunos toman helado, otros flan, algunos toman café. Yo de los nervios no puedo ni tomar agua. Cuánto faltará para irnos. Miro mi celular para ver la hora. 12.37.


Ya no puede quedar mucho más, a la 1 tienen que cerrar. Sonrío. Los miro a todos, los amo, pero la ansiedad me está matando, ojalá ya se callaran y nos fuéramos.

Bueno, ya todos terminaron el postre, pagamos y nos levantamos para los autos. Me ofrecen llevarme, "gracias, me voy con él". Abrazo a mi amigo para despedirme y encendes el control. Me sobresalto.


Y me preguntan "¿estás bien?", "Si, si, solo me tropecé, pisé mal". Vos te reís y lo apagás. Te quiero matar, pero me encanta la sorpresa. Me encanta no saber cuándo lo vas a encender. Pero lo que más me exita, es el secreto, este, nuestro.

Nos sentamos en el auto y empezás a manejar a casa. Durante el trayecto hablamos de cualquier cosa, cantamos las canciones de la radio. Estoy esperando que lo prendas todo el tiempo pero no lo hacés. Ceder el control es muy excitante. Pero solo cuando manejamos este nivel de confianza.


Llegamos a casa, abro la puerta del edificio y subimos al ascensor. Me besas, intensamente cuando subimos. Lindos besos, pasionales. Bajamos del ascensor y cuando estoy por meter la llave en la cerradura, exactamente ese momento elegís para prenderlo, aumentando la vibración. Le erro a la cerradura y gimo fuerte. Mi sonido retumba por los pasillos del edificio. Es la 1.20 de la mañana y nos reímos los dos. Lo frenas y lo intento de nuevo. Lo volvés a prender y vuelvo a fallar. Está vez lo prendiste más fuerte. ¿Cuántos niveles de vibración tendrá esto?


"No puedo" y te doy las llaves "abrí vos".

No lo apagaste, así que mientras intentas vos abrir la puerta, aprovecho, me paro detrás tuyo y con una mano te toco sobre la ropa y con la otra te desabrochó el pantalón.

Contenés la respiración.


"Dale" te digo despacito al oído.


Siento como se va tensando la tela del pantalón. Te das vueltas y me mirás.


Te miro. Fijo. "Dale, abrí que nos van a espiar por las mirillas"


"Que espíen, les hacemos show"


"No" te respondo "después soy yo la que tiene problemas con el consorcio". Lo apagas.


Abrís la puerta. Mientras se cierra te desvisto. No te lo esperabas tan así, pasa que vos recibiste el control hace un ratito, ¡yo me vengo preparando desde antes de salir!


Te guío a la cama dentro del departamento oscuro y prendemos el velador para vernos en nuestro placer.


Me acuesto en la cama y vos te quedas parado, y parado, mirándome embelesado. Y lo prendes, despacito. Cierro los ojos. Me querés ver disfrutando.


Subís un poco más la vibración. Sigo con los ojos cerrados pero me sonrío. Te imagino ahí mirándome y tocándote. Pones nivel 3 y pienso que recuerdo que en la caja decía "con 5 niveles". ¡¡Quedan 2 nomás!!


Abro los ojos y te miro con deseo. Te acercás, te arrodíllás y me lames. El calor y la humedad de tu boca se confunde con la mía. Pero qué rico se siente. Me pregunto si sentirás la vibración en tu boca. Te acercas más y me abrís con los dedos. Tiras un poco del cordón y gimo. "Todavía no porfi", "no no, solo estoy jugando" me decís entre besos.

Te sumergís con tu lengua adentro mío y después salís a recorrer la zona. Subís al nivel 4. Mi cuerpo sigue reaccionando. Me lames y con los dedos suavemente vas entrando por atrás.


Bingo. Pienso. Está toda la línea siendo estimulada. Con la mano volvés a tirar de la cuerda de las bolas pero no lo sacas. Está vez es mi turno de contener la respiración.

Mi cuerpo es tuyo. Y vos te reís, te encanta cuando me deja de responder y me entrego al placer. Nivel 5.

Ya no puedo más, me estoy por venir, lo sentís en mi respiración, lo sentís en el jadeo y en los movimientos. Agarrás la cuerda, y acercándote a mí, me besás intensamente. No puedo respirar y mientras tiras de la cuerda y la primera bola sale llego al orgasmo.

"Apágalo" te pido. No puedo más. Te reís y haces lo que te pido. "Fue un montón".

"Queda una" me respondes con voz ronca llena de deseo, mientras te reís y me empezás a estimular de nuevo.

"No sé si voy a poder" te digo sonriendo yo.


Y me respondés "confío en vos"


Ufff. Ese “confío en vos” me exitó de una forma increíble. Cierro los ojos y te siento, besándome, tocándome y tirando lentamente de la cuerda. Te veo, mirando detenidamente. "¿Querés acercar el velador para verla salir?" Te ofrezco. Veo en tus ojos el agradecimiento y sin decir palabra lo acercás. La agradecida en realidad soy yo pero no te lo voy a decir.

Es un show privado, solo para vos.


Me seguís estimulando, lamiendo, tocando y tirando despacito. Siento como me abro, de a poquito, suavemente para vos, en un hermoso orgasmo, mientras tiras despacio para sacar la segunda. Se me arquea la espalda, y largo un gemido intenso. Siento como que el tiempo se detuvo con la bola a mitad de salir. No puedo respirar Abro los ojos un instante y veo tu mirada embelesada viendo mi cuerpo disfrutar con todo lo que le haces.

"Gracias"


"Un placer"


"Dos"

Nos reímos y me duermo. "No puedo más".


@desatadaysensual

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