El amante perfecto

¿Cómo saber quién es el amante perfecto? ¿Crees que es complicado?, ¿imposible?... pues no, no lo es…


Un amante perfecto es el que literalmente encaja en ti, en todos los sentidos. Mente, cuerpo, sentidos, manos, boca y miembro. Siii, como lo estás leyendo… jajajja… todoooo…


Mente, cuando manteniendo una charla con él conectas, libertad para hablar sin tabúes y sin vergüenza. Y cuando se encuentran en persona, con una simple mirada se lo dicen todo. Es una especie de enlace mental que comienza a formarse entre ambos, permitiendo omitir palabras, se transfieren todo.


Cuerpo, porque cuando te acercas a él, saltan chispas en tu interior, sientes un calor intenso que quema tus entrañas, y a su vez los pelos se te ponen como escarpias y todo tu cuerpo se eriza. Este tipo de conexión que consigues con solo acercarte o tocar una parte pequeña de su cuerpo.


Sentidos, porque cuando él se acerca, ya están todos tus sentidos alerta. Gusto, tacto, olfato, vista y oído. Gusto, porque tu boca se hace agua con tan solo verlo. Tacto, porque tu cuerpo reacciona al tocarlo. Olfato, porque cuando estás cerca de él, su olor penetra en tus fosas nasales de forma intensa. Vista, porque tus pupilas se dilatan cuando lo ves e imaginas todo lo que puede llegar a pasar. Y por último, oído, porque cuando pronuncia tu nombre todo tu cuerpo se electrifica.


Manos, cuando ellas acarician tu cuerpo suavemente, comenzando desde los dedos de tus pies hasta tu pelo, la sensación de estar volando es increíble. Cuando se toma su tiempo para tocarte, para sentirte, para calentarte. Pasando por tus piernas, tu espalda y tu cuello, todas las partes en las que él sabe que eres vulnerable, tus pechos, tu culo, los pliegues de tu coño. Todo tu interior, cuando toca todos los rincones de ti, tu cuerpo entra una fase de ebullición.


Boca, cuando sus labios y su lengua recorren tu excitación, succiona tus pezones tan lentamente que gimes, cuando baja por tu ombligo arqueas la espalda, al llegar al punto clave, ya con la expectación tu clítoris se hincha esperando ser saboreado. Y cuando por fin posa su caliente lengua sobre ti, intentas cerrar las piernas porque es demasiado, pero sus manos consiguen mantenerte abierta. Te saborea, suave y lentamente, como al mejor caviar del mundo. Disfrutando de cada sensación creada en ese instante, preparándote para recibirlo.


Miembro, cuando por fin estás que no das más, ha acariciado, elogiado, y disfrutado de tu cuerpo durante tanto tiempo, dejándolo dispuesto para él, para tú poder recibirlo. Está llegando el momento final, el momento en el que por fin podrán libertarse y soltar esos fuegos interiores que te están quemando. Acercándose a tu entrada para apoyar la cabeza, frotarse de arriba a abajo, haciéndote desear más. Tus ojos implícitamente le indican que estás más que preparada para recibirlo. Lentamente se introduce en ti, es una tortura, pero muy placentera. Sabiendo que al final los dos estarán unidos en fluidos calientes. Entrando y saliendo despacio, sintiendo cada embestida, cada roce en tu interior hace que eleven la temperatura, llegando a la cima más alta.


Y cuando ese momento llega, ambos sueltan esos gemidos desde lo más profundo de la garganta, es combustión instantánea, liberando ambas esencias al unísono.


Ahí es cuando sabes que él, es el Amante Perfecto.


Noelia Linbood.

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