El Bautismo

Hoy es nuestro aniversario, hace un año, tuvimos nuestra primera conversación.

Por eso hoy, después de tu carrera de Kartings de la tarde, nos vamos a juntar y celebrar. Pero no celebramos solamente el primer año, sino que es mi bautismo, o su bautismo, o el bautismo de mi cuerpo.

Algunas parejas les ponen nombre a las partes de su cuerpo, hoy vamos a nombrar a las mías.


Estoy ansiosa, y sé que vos también.

Los ítems de la lista ya están todos marcados:

-Las velas

-La cena

-La espuma de baño

-Y el champagne

Desde la mañana que estoy esperando este momento. ¿Estarás ya por llegar?


Llega una notificación. Miro el teléfono y dice "Gané". Le sonrío a la pantalla. Ya lo sabía. En 30 minutos estás en casa entonces.


Hoy tuviste un incentivo más para ganar la carrera, cuanto antes la terminaras, antes llegabas a casa.


El jacuzzi a la temperatura perfecta y las velas prendidas. Me meto para esperarte y comienzo a imaginarme tu llegada. No tardás mucho, te desvestís en el living así que llegas a mi encuentro absolutamente desnudo y majestuoso. Es una delicia mirarte, pero aunque bello, lo que en realidad me gusta es tocarte.


Te apuro a que entres. Te doy la mano pero no la necesitás, tu destreza te permite simular una caída y caer sobre mis pechos.


Los dos nos reímos. Te descubrí en la farsa y te sonrojás. ¡Cómo me gusta que te sonrojes! Me gusta tu timidez y tú osadía, me gusta tu picardía y diversión.


El contacto con tu piel me devuelve al presente, tengo la fantasía fácil parece.

Me devuelve al presente con una ola de calor, que crece al ritmo de tus caricias y el juego con la espuma sobre mi cuerpo. La espuma es juego y excusa para tocarme. Soplas mi piel húmeda provocando que mis pezones se endurezcan y sobresalgan más sobre el nivel del agua.


Vos jugás con mi cuerpo sobre el agua y yo con el tuyo por debajo.

Te abrazo con las piernas y te acerco. Te encanta.

Me besas. Me encanta.

Un beso suave, con el que me recorrés los labios, la lengua, el cuello. Sentir tu respiración en mi cuello, tu respiración profunda y deseante, me vuelve loca. No sé cuánto tiempo más voy a resistir acá adentro.


Yo quería un juego previo largo y romántico, pero la urgencia es demasiada.

Te invito a salir. Primero me paro yo, quiero que me veas entera, desde abajo, y disfrutes ver cómo el agua se desliza sobre mis curvas. Me doy vuelta, ahí, cerca tuyo, y por un segundo sueño que me mordés la cola. Me muevo rápido para que no lo hagas, los dos nos quedamos con las ganas. Agarro la toalla y me seco un poco, no me importa mucho, solo quiero verte descubrir tu cuerpo saliendo del agua, estás hermoso, elegante, y totalmente listo para mí.


Ni ganas de que te seques. Te tirás en la cama y me zambullo a tu sexo. Cómo si mi boca respondiera a un imán, contengo la respiración y te recorro, entero, con los labios y mi lengua llena de deseo. Siento como te pones más duro, y yo más caliente. Te miro y me sonreís. No sé si podés ver mi boca sonriendo, la tengo ocupada, pero te sonrío con todo mi cuerpo. Mientras intento contenerte entero, mi lengua te recorre, jugando con tu punta, remarcando tu contorno, perfecto y sabroso.


No sé si me lo decís verbalmente o si me lo indicas con tu cuerpo, pero no podemos seguir así. Estamos los dos muy listos y tenemos que bajar la temperatura.


Comienza la ceremonia. Me indicás que me acueste. Estoy enloquecida. Servís el champagne en una copa. Estoy por llegar al orgasmo de solo pensar lo que está por suceder. Estás arrodillado al lado mío. Me mirás desde arriba, mi cuerpo a tu disposición.

Tomas un trago y me sonreís. Yo te sonrío a vos y esta vez sí la podés ver.


Volcás un poco de champagne sobre mi pecho y mi panza, las gotas frías que recorren mi cuerpo me erizan toda. Mi entrepierna comienza a latir. Te veo, feliz, acercando tu lengua a mi piel. El frío del líquido hace que tu lengua se sienta más caliente aún.


No sé si sos vos qué estás caliente, o si soy yo la que se está quemando, pero definitivamente así, no bajamos la temperatura.

Agarrás la copa de nuevo. Te tomas otro trago. Me mirás, embelesado, disfrutando cada centímetro de este cuerpo que tanto placer te dió en este año de conocernos. Y de a muy poquito, vas liberando el champagne, que sigue frío, de tu boca a mi sexo, y cuando se acaba, usas tu lengua juguetona para asegurarte de que todo tenga el mismo sabor. Insatisfecho, volcás más champagne, disfrutando este espectáculo que es solo para vos.


Cada vez que te detenés, aunque más no sea para agarrar la copa, volcar champagne o distanciarte para mirarme, se me corta la respiración y necesito suplicarte "no frenes por favor". No lo hago, pero quiero.


Pero cuando volvés a mí, a mi sexo, a mi deseo, el placer es inmenso, amplio. Dejamos de ser vos y yo, el mundo desaparece. No sé si estás lamiendo o tocando, no sé ni dónde estás ni dónde estamos, solo sé que me siento gigante, me siento toda, me siento única, me siento universo.


Y me agarra miedo de irme, convertirme en universo y abro los ojos y te veo, y te agarro la cara y te la acerco a la mía y te beso, un beso lleno de pasión y agradecimiento. Y agarramos el forro. Los dos al mismo tiempo estiramos el brazo y lo chocamos y nos miramos y nos reímos, y te lo pones y con una urgencia que ninguno de los dos reconoce, entrás y gemimos. Los dos. Al mismo tiempo. Y disfrutamos de ese sonido que tan bien nos hace.


Y con un par embestidas y unos sentidos mimos mágicos y acabo con unos movimientos imposibles de controlar. Soy para vos, y esta imagen te invita, a ser para mí, y me regalas tu humanidad, y siento, encantada, cada contracción y cada descarga dentro de mi cuerpo.


"Wow" te digo.

Y asentís.


De repente me miras, haciendo una mueca de fingida preocupación "nos olvidamos del bautismo, no le pusimos nombre"


"y bue… repetiremos el mes que viene" te respondo.

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