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El Columpio

Actualizado: 11 nov 2021

La cabeza me da vueltas sin parar, no dejo de pensar en ello… ahora mismo son las tres de la madrugada y no hay forma de conciliar el sueño.

Mi cuerpo y mi mente me están pidiendo a gritos sexo, pero no un sexo cualquiera, quiero probar el columpio sexual. Tengo las hormonas revolucionadas…

Cualquiera diría que soy una salida, pero me da exactamente igual lo que piense la gente, quiero probarlo.


Y como buena autodidacta que soy, busco dónde, cómo y con quién puedo disfrutar de una excitante y electrizante sesión sexual… y el que busca, siempre encuentra.


He quedado con Frederik para una sesión de sexo morboso en su casa… son las 19 hs y estoy en la puerta de una mansión impresionante con piedra exterior, un exquisito jardín con flores de todas clases y un verde césped, es realmente imponente, la entrada cuenta con dos columnas de estilo griego. Es preciosa.


Me ha dicho que vaya vestida como una secretaria, así que he rebuscado en mi ropero, allí encontré lo que buscaba, falda de tubo gris con una abertura en la parte trasera, camisa de seda blanca, medias tipo liguero y un hermoso conjunto de encaje blanco de ropa interior y mis zapatos de tacón aguja color negro brillante, me siento viva y terriblemente sexy.

Al llegar a la puerta de entrada de la mansión, se abren ambas puertas de madera maciza, y me encuentro con Frederik, está resplandeciente con su traje color negro con rayas blancas, un conjunto de tres piezas, camisa gris, es hermoso, pelo negro azabache y unos ojos color miel, muy seductores, he quedado prendada por la intensidad con la que me mira.

Como me he quedado muda y se da cuenta, él comienza con un cordial saludo de bienvenida, reacciono y le contesto con un sencillo “hola”.


Me hace pasar directamente a una sala, parece ser una biblioteca, ya que tiene varias estanterías repletas de libros y un escritorio de rica madera de caoba en el centro de la sala. Al ver que me quedo mirando, se acerca a mí y posa su mano sobre mi zona lumbar, con lo cual consigue estremecer por completo mi cuerpo, su sonrisa me hace saber que se hadado cuenta de mi reacción. Consigo recuperarme para seguirlo hasta la zona de sillones, me invita a tomar asiento y así lo hago.


Pasados unos minutos de silencio, me ofrece una copa, lo cual la acepto gustosa para así poder relajar todos los músculos de mi cuerpo. El día que nos pusimos en contacto conversamos sólo lo fundamental, pero si le aclaré que mi experiencia era limitada con artilugios sexuales, y su contesta fue muy curiosa, se mostró complacido a enseñarme lo que estuviera dispuesta a aprender.

Sentados en los sillones entablamos una conversación sobre algunas normas básicas, como las ha llamado él, me dice que hará que la experiencia sea única, que disfrutaré al máximo y que si en algún momento no deseo algo, que simplemente se lo haga saber con un simple “no”. Pero que disfrute de la velada al cien por cien, que será extraordinaria la sensación si me permito disfrutar del placer y dejar a mis sentidos que sientan y no pensar en nada más, sólo en disfrutar.

Estoy tan absorta en sus palabras hasta que me acaricia con sus dedos en una de mis manos, incitándome a ponerme en pié.


Me dirige hasta una de las bibliotecas y presiona un botón, y para mi asombro, se abre una de las bibliotecas… es un pasadizo secreto, al entrar veo el columpio colgado del techo en el medio de la sala, luego paso la vista por el resto de las paredes y observo asombrada todo lo que hay allí.


Colgado de las paredes veo un montón de juguetes sexuales, barras separadoras, látigos, fustas, esposas de cuero, es un mundo aparte… Frederik al ver mi cara de asombro, se me acerca un poco más y me susurra al oído “no pienses en nada más que no sea disfrutar, estamos aquí sólo para sentir placer… ¿estás dispuesta?”…

Asiento con la cabeza un sí, porque me he quedado sin aliento… me espera una sensual noche por delante.


Vuelve a tirar de mi mano y me lleva hasta el borde de una cama con cuatro postes de madera, cada poste tiene su propia argolla, cierro los ojos y respiro profundamente… deseo saborear el regalo que Frederik me dará hoy…


Me coloca de espaldas a él, y hace que apoye mis manos sobre el borde de la cama, y comienza a acariciarme con sus manos desde el cuello hasta mis caderas, sube y baja sus manos muy lentamente y mi cuerpo se estremece.


Vuelve a subir sus manos y desliza mi pelo hacia un lado para así tener acceso a mi cuello. Al apoyar sus labios en él, sentí un temblor en mis entrañas, como si se hubiera encendido todo mi ser, gemí al sentir su suave beso y eché la cabeza hacia atrás. Cerré los ojos y me dispuse a sentir…

Sus manos se movían lentamente por mi cuerpo, su boca estaba en mi oreja, jugaba con ella de forma lenta y sensual, despertaba todos mis sentidos, mis pezones ya estaban duros con sus caricias, y como si me estuviera leyendo el cuerpo, dirigió sus manos a mis pechos, los estrujó de todas las formas posibles.


Ya estaba sintiendo mi humedad entre mis piernas cuando Frederik comenzó a bajarme el cierre de la falda, la deslizó por mis caderas para luego dejarla caer a mis pies, hizo que saliera de ella con un suave golpecito en mis piernas… así lo hice.


Lo siguiente que sentí fueron sus manos al desabrocharme la camisa y deslizarla por mis hombros, acabando en el mismo sitio que la falda. Sólo me quedaba la ropa interior, el liguero y los tacones...

Volvió a tocar con sus manos todas las partes de mi cuerpo, muy suave, muy lento, como si fuera de cristal… realmente es un maestro de la sensualidad, toda mi piel está erizada.

Mientras mis sentidos absorbían la sensación de estar flotando, oigo que Frederik comienza desvestirse, poco a poco, sin prisa, provocando en mí un estado de excitación cada vez más intenso.


Me percato que se ha quedado completamente desnudo cuando apoya su espalda a la mía y siento su pene entre mis nalgas. Su cuerpo está caliente, irradia fuego. Al sentirlo me enciendo más, me siento una antorcha de los juegos olímpicos del fuego que se ha encendido en mi interior, todas mis partes internas están alteradas, mi clítoris palpita sin parar.

Sus manos están en mi espalda y me empuja sutilmente para que me agache hacia adelante, una vez que obedezco sus manos bajan hacia mis pechos para posteriormente terminar en mi cadera y de allí a mi culo, lo acaricia, lo tienta, lo aprieta… Diosss ¡!! Como me gusta, me está volviendo loca, desenfrenada, necesitada de más…


Sigue bajando hacia mi monte de Venus y lo excita… retira mis braguitas hacia un lado para poder ver lo mojada que estoy, su respiración me indica que está tan alterado como yo. Me introduce un dedo poco a poco, ambos gemimos, nuestras respiraciones se tornan más fuertes y trabajosas.


Al ver lo bien que lo recibo, introduce un segundo dedo y comienza a entrar y salir de mi vagina, me estimula, me provoca temblores… estoy tan caliente que soy incapaz de mantener los ojos abiertos. Con la otra mano me separa las piernas para profundizar más en mi interior, mientras me penetra con dos dedos se me acerca al oído y me susurra… “voy a hacer que te corras en mi mano ahora y luego haré que te corras otra vez más, y otra más”…

Y así es… ha acelerado los movimientos de los dedos en mi interior, hace círculos con ellos, roza mis paredes interiores, mis gemidos cada vez son más fuertes, y con cada gemido consigo excitarlo más, entra y sale de mí más rápido, más fuerte, dentro y fuera, dentro y fuera… me tiemblan las piernas… cuanto más gimo más fuerte me penetra con los dedos, estoy tan dilatada que introduce un tercer dedo y mi grito es casi animal. Las paredes de mi vagina lo reciben, lo aprietan y lo succionan cada vez más. Está follándome con los dedos y es exquisito, me estoy volviendo loca, moviendo mi cabeza de un lado a otro, hasta que del fondo de mi garganta sale una súplica pidiendo más… y así lo hace… con una mano me folla de una manera animal y primitiva, tocando ese punto álgido en mi interior y con la otra sujeta mi cadera… hasta que mis gemidos se intensifican, se flexionan mis rodillas, siento que voy a desmayarme, pero me tiene sujeta… y de repente me dice: … “córrete ahora, córrete para mí”… y con esas palabras explota un intenso orgasmo y mi grito es desgarrador, mis ojos están cerrados con fuerza y mientras vuelvo a gritar siento un líquido caliente chorrear por mis piernas, mis músculos se contraen, tengo hormigas, cosquillas, no sé cómo explicarlo, sólo sé que es devastador y al final mis rodillas ceden y caigo sobre la cama completamente exhausta, agotada, respirando agitadamente y completamente satisfecha.


Mientras intento recuperar el aliento, siento su cuerpo sobre el mío y su voz que me dice … “todavía no he terminado, este es el primero de los orgasmos que tendrás esta noche”…

Sólo me ha permitido unos minutos para recuperarme, por lo visto tiene previsto cumplir su promesa de varios orgasmos esta noche. Me levanta, quita las braguitas y el sujetador y me lleva hacia el centro del salón donde se encuentra el columpio, me sienta en él. Mi culo está ahora sobre el borde del columpio, luego coge mi pierna derecha la acaricia y lleva mi pié hacia uno de los estribos para posteriormente hacer lo mismo con mi pierna izquierda.


Mi mirada está fija en Frederik mientras me sitúa en el columpio, al terminar de colocarme los pies en los estribos, me separa las piernas y se retira para observar la posición en la que me encuentro, sus ojos brillan y su sonrisa se hace más ancha, me dice que “ahora estoy mucho mejor”. Yo ya estoy mojada otra vez de sólo imaginarme lo que sucederá a continuación.


Oigo más instrucciones, “pon las manos en los estribos por encima de tu cabeza y relájate”, y eso hago… se vuelve a acercar para tocar mi cuerpo una vez más, apoya sus labios sobre mis pechos y comienza a chuparlos, a succionarlos, mis pezones están hinchados en cuestión de segundos. Comienza a bajar por mi estómago, mi obligo, hasta llegar a mi monte de Venus y pasa su lengua por mi clítoris, haciéndome estremecer. Su asalto a mi coño comienza de forma suave, me abre los labios y pasa su lengua arriba y abajo, una y otra vez. Con sus manos me abre más las piernas y con su lengua caliente atormenta mi coño y mi calor va en aumento, sé que si sigue haciendo eso me correré otra vez.


De repente para, abro los ojos y lo veo mirándome con una sonrisa burlona y sé que sabe que mi cuerpo está otra vez de camino a otro orgasmo. Vuelve a mi coño, esta vez el ataque de su ardiente lengua es más atronador, más salvaje. Y en cuestión de minutos vuelvo a sentir como me hierve la sangre, mis gemidos vuelven a surgir y siento que acelera el ritmo, es una ataque en toda regla… cuando siento que el orgasmo está a punto de invadirme me aferro a los estribos y hecho la cabeza hacia atrás, cierro los ojos con fuerza y me preparo para explotar otra vez… y así es... mi cuerpo se tensa, se vuelve loco ante el ataque que está llevando a cabo con esa lengua… y con un último gemido me entrego a un segundo orgasmo abrasador.


Antes que mi cuerpo sepa que es lo que está pasando siento que se retira y se pone en pié, me coge de las caderas y presiona su pene contra mi vagina que aún está teniendo contracciones, se introduce en ella de una manera lenta y seductora, puedo sentir como las paredes de mi interior lo aprietan y lo succionan hacia adentro. Mi coño glotón se lo quiere comer.

Lo oigo gemir cuando se introduce cada vez más adentro, entre tantas sensaciones juntas oigo que dice “estás tan rica, tan resbaladiza y caliente, que entraré hasta el fondo para que sepas que estoy dentro de ti”.


Y así lo hace, empuja más hasta tener sus huevos contra mis carnes, la sensación de estar completamente empalada es gratificante, pero mi cuerpo quiere más, quiero sentirme llena, completa, así que le digo que se mueva, que quiero más…

Me responde con un movimiento circular en mi vagina, las entrañas se aferran a tan extravagante polla. Entra y sale, una y otra vez. Una, dos, tres, cuatro…. Diez, once… de tan excitada y caliente que estoy pierdo la cuenta de cuantas veces se introduce en mí.


Estar suspendida en el aire y siendo penetrada así tiene unas ventajas alucinantes, nunca he sentido todo el esplendor de una polla tan adentro, tengo su polla hasta el fondo y me siento llena. Siento la adrenalina al doscientos por ciento, completamente fuera de mí, es caliente, vibrante, perverso… pero me encanta y con mis gemidos no hago otra cosa que intensificar sus movimientos.

Cuando creo que voy a perder la conciencia con tanto éxtasis, acelera sus penetraciones, las hace más fuertes, más rápidas, más profundas. Mi cuerpo está otra vez listo para otro orgasmo desgarrador, mis paredes se contraen con cada embestida.

Las venas del cuello de Frederik están super hinchadas y sé que está al límite, que quiere correrse y yo estoy también lista para él. Con un solo grito de “córrete” me dejo ir hasta caer desfallecida, mi cuerpo no puede dejar de temblar y él tampoco.

Los minutos se hacen eternos hasta que siento su cuerpo apoyado al mío, su boca se acerca a mi oído y me susurra… “maravilloso”… Y así quedo, suspendida en el aire, exhausta y satisfecha.

Una maravillosa, excitante y ardiente experiencia el columpio.

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