El poder de cinco

Que se te cruza por la mente con este título? No sé si tienen idea, pero es simplemente fascinante.

Cena de amigos, pizza y cervezas. Dos chicas y tres chicos. Somos amigos hace algunos años y hoy estamos celebrando simplemente el estar vivos, nos encanta vivir a pleno a todos.


Luego de varias cervezas el ambiente comenzó a calentarse, estábamos conversando sobre sexo y Miguel comentó que su mayor deseo era participar en una orgía, Laura como siempre se entró a reír y Facundo sencillamente dijo y por qué no lo hacemos?


Nos entramos a mirar unos a otros, hasta que Lautaro se quitó la camiseta por la cabeza y se quedó en cueros, lo miré y le solté lo primero que se me vino a la cabeza, “joder, no sabía que estabas tan bueno cabrón!!”… y allí empezó el lío.


Facundo se levantó y comenzó a desvestirse. Para cuando me di cuenta, ya estábamos todos desnudos. Nos brillaban los ojos a los cinco a la vez, irradiábamos calor y fuego con la mirada. Era una sensación completamente nueva para todos, o eso creía yo.


Miguel se colocó detrás de Laura y comenzó a acariciarla, Facundo lo secundó poniéndose delante para poder tocarle las tetas. Lautaro se acercó a mí y comenzó a besarme.


En cuestión de minutos se había armado la fiesta. No sabía de dónde venían los gemidos, si eran míos o de Laura o de los chicos, pero eso me puso todavía más cachonda, toda una experiencia nueva y súper ardiente.


Entre los cinco intercambiamos besos, caricias, todo tipo de tocamientos.


Cuando quise darme cuenta estaba a cuatro patas y Lautaro me estaba lamiendo completa, y mientras sentía mis fluidos deslizarse por mis piernas miraba como Laura era follada por Miguel y la polla de Facundo estaba en su boca.


Era una escena de una peli porno, lo que uno cree no poder vivir jamás, pero allí estaba, en medio de la orgía y lo estaba disfrutando a no más poder. Los chicos gritaban obscenidades y se animaban entre ellos. Era real y me lo estaba pasando pipa.


Le pedí a Miguel que se metiera entre mis piernas, que me comiera el coño como nunca antes se lo había hecho a una mujer, y así lo hizo, me volví loca; perdí la cuenta de la cantidad de veces que me corrí y grité.


Cambiábamos de posición como en el libro del kamasutra, queríamos probar todo, arriba, abajo, de costado, a cuatro patas. Estábamos tan calientes que no nos cansábamos. Nos corríamos una y otra vez, nos intercambiábamos y probamos todo lo imaginable.


Estuvimos horas gozando de una noche única y maravillosa. Éramos cinco amigos viviendo una experiencia única e inigualable.


Hacia el final de la noche, que si no mal recuerdo, eran casi las cuatro de la madrugada, nos acomodamos uno al lado del otro, manos y piernas en todo su esplendor y nos unimos los cinco en un enredo de pasión sin fin.


Laura y yo terminamos al unísono, un grito compartido y quedamos con nuestros cuerpos relajados sobre la cama, los chicos se levantaron y acabaron arriba de nosotras a la misma vez.


A día de hoy, ninguno de nosotros se arrepiente, al contrario, nos juntamos cada cierto tiempo para poder disfrutar del regalo que nos da la vida, el sexo. Un sexo inolvidable y muy caliente.


Noelia Linbood

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