El restaurante

Sentada en el sofá de casa no dejo de observar mi adorada biblioteca, amo leer literatura romántica erótica, pero… aunque haya tenido unas experiencias sexuales muy buenas, siempre quedan fantasías por cumplir, así que no dejo de pensar que se sentirá … estar atada, amordazada, esposada y completamente vulnerable para que un hombre haga lo que quiera conmigo. ¿Qué se sentirá cuando no puedas moverte? ¿Qué pasará cuando tenga un orgasmo y no pueda retorcerme de placer? Leo una y otra vez cada uno de mis libros, me meto dentro de todas esas morbosas historias, algunas son suaves, otras, sexo más movidito, BDSM, sexo fuerte, sexo anal, tríos, orgías… mi biblioteca tiene de todo… mmmmmm


Pero quiero vivir una experiencia como esa, quiero sentir en mi cuerpo los látigos de una fusta, quiero que me pellizquen los pezones hasta que el dolor se convierta en placer… quiero… todo…


El inconveniente más grande es que no sabes con quién puedes vivirlo. Ya que no es algo que puedas pedir a los tíos con los que te encuentras en el día a día… aunque para serles sincera, creo que todos tenemos un lado oscuro, al fin al cabo, la intimidad es algo que se valora muchísimo.


En ocasiones he ido a un restaurante a cenar, y mirar al camarero y pensar en él desnudo con sólo la pajarita y con una cuerda en la mano, listo para atarme por los tobillos a las patas de la mesa…


Así que simplemente dejo volar mi imaginación…


“Restaurante en New York de comida italiana, típico de manteles a cuadros en rojo y blanco, en sus paredes cuelgan cuadros de la maravillosa Toscana, una barra en el lado izquierdo para tomar un cocktail mientras esperas, en cada mesa un candelabro con velas, luz tenue, vamos!! Una delicia para una cena romántica con tu pareja. Pero yo sólo quiero sexo morboso.


Diviso a uno de los camareros, está recogiendo bebida en la barra, lo primero que me llama la atención es su perfecto culo envuelto en un pantalón de pinza negra, su camisa blanca marca todos y cada uno de sus músculos, esos brazos, sus pectorales. Su pelo negro engominado y un peinado savage que te eriza la piel.


Me he quedado de pié esperando a que se gire con la bandeja y cuando lo hace, sólo puedo maravillarme con su figura, esos ojos marrones y su piel aceitunada. Vamos… que un yogurt de tío.


Con el panorama que tengo delante dejo fluir mi creatividad sexual, y vuelo a un mundo en el que sólo estamos él y yo….


… Ya no hay nadie en el restaurante, los clientes se han marchado al igual que el resto de los empleados, sólo estamos los dos.


Mientras camina hacia mí observo como empieza a quitarse la camisa blanca, puedo ver como cada uno de sus músculos se mueven, cada centímetro de músculo se tensa con sus lentos y suaves movimientos. Y la pajarita negra sigue en su lugar.


Su mirada es fuego puro, una atracción y deseo sexual al rojo vivo. Sólo tiene sus pantalones y la pajarita cuando llega hasta mí. Me acaricia la mejilla, y yo cierro los ojos al sentir su mano. Sus dedos son ásperos, pero a la vez siento un frío que recorre mi columna vertebral.


Sus ojos marrones me tienen totalmente hipnotizada, con sólo mirarlo a los ojos estoy caliente y mojada.


Comienza a besarme de una forma muy lenta, sus labios son muy suaves, me muerde primero el labio superior, para luego repetirlo en el inferior, siento como si me quemara por dentro. Sigue con sus besos por el cuello, y tiro mi cabeza hacia atrás para dejarle más acceso a él. Sigue besándome hasta que mi cuerpo choca contra una de las mesas.


Regresa a mi oído y lo muerde, una y otra vez, pierdo la noción del tiempo… de repente me dice …”Esta noche sabrás lo que es sexo de verdad, te voy a follar duro y comprobarás la fina línea que separa el dolor del placer”… Automáticamente mi cuerpo se tensa, no sé si es de excitación o de miedo.


Se separa de mí y se marcha hacia la cocina, no tengo ni idea de lo que está haciendo. Al cabo de unos minutos regresa y trae consigo varios utensilios, los cuales no logro distinguir.


A medida que se va acercando veo lo que trae, cuerdas, una cuchara de madera y un paño seco y otro húmedo, mis ojos se abren como platos al no saber qué es lo que hará con ello.

Camina con una seguridad espeluznante, es un hombre con aspecto autoritario y muy seguro de sí mismo… mi cuerpo se contrae de forma involuntaria y una corriente eléctrica pasa por todo mi cuerpo.


Al llegar hasta donde estoy, deja caer las cuerdas al suelo, pero la cuchara y los paños los deja sobre la mesa. Y sin mediar palabra alguna me besa con tanta pasión que roza lo violento. Yo respondo de igual manera, le muerdo el labio hasta sentir el sabor metálico de la sangre. Él emite una protesta, y su beso se vuelve más violento.


Cuando se separa de mí, su mirada es intensa, profunda, malvada. Y no me doy cuenta de lo que va a hacer hasta que es demasiado tarde para pararlo. A levantado ambas manos y me ha arrancado la camisa, todos los botones han saltado por doquier, me he quedado con mis pechos cubiertos sólo por el sujetador de encaje.


Mi respiración es agitada, no me lo esperaba, ni lo que hizo ni mi reacción, está consiguiendo ponerme cada vez más caliente, es como si la brutalidad que está usando conmigo me excitara cada vez más. Cómo si mi cuerpo lo necesitara.


Me da la vuelta y me baja el cierre de la falda, y sus manos me la bajan de un tirón, detrás van mis bragas, estoy desnuda de cintura para abajo. He quedado de espaldas a él. Y aunque no veo lo que hace, siento sus manos paseándose por toda mi espalda, cintura y culo, pero no llega a mi coño. Me está provocando, me está excitando, sus movimientos ahora son más suaves.


Cuando vuelve a subir sus manos van por debajo de la camisa y me desabrocha el sujetador. Lo siguiente que hace es deslizar la camisa por mis hombros y esta cae al suelo, junto con el resto de mi ropa. Luego retira muy suavemente el sujetador con una mano y con la otra me coge un pezón y me lo retuerce hasta que emito un gemido ronco.


Sus manos vuelven a acariciar mi espalda, hasta que siento un leve empujón, indicándome que me incline sobre la mesa, mis pechos quedan pegados a ella. Quiero controlar la respiración, pero no puedo. Él sabe lo que hace, así que pega su pecho a mi espalda y con su lengua recorre mi cuello, y al llegar a mi oído me susurra… “controla la respiración, inspira, expira, esto sólo es el principio, ya tendrás tiempo de gritar cuando deje ese culo tan blanco que tienes al rojo vivo”…


Y aunque debería ponerme peor por sus palabras, cierro los ojos y me centro sólo en respirar.

Se incorpora y comienza con sus manos a masajearme el culo, para luego ir bajando por el interior de mis muslos, oigo que recoge una de las cuerdas, y vuelva a acariciar mi tobillo derecho y comienza a atarlo a una de las patas de la mesa, cuando termina hace lo mismo con el izquierdo.

Comprobada las ataduras de los tobillos asciende hasta arriba para atarme por la cintura con otra cuerda a la mesa. Estoy aprisionada a la mesa, no puedo mover las piernas ni tampoco levantarme. Estoy a su merced para lo que él quiera y yo estoy mojada, muy mojada.


Introduce un dedo dentro de mí y comprueba lo mojada y caliente que estoy, mi gemido le hace saber que estoy lista para que me folle, pero sé que todavía no ha llegado la hora de eso. Sé que me espera algo más. Entra y sale de mi varias veces, hasta que mete un segundo dedo, al ver que estoy completamente mojada, ríe con fuerza y me dice… “veo que estás muy mojada, y que quieres guerra esta noche”… yo suspiro al sentir como entra y sale de mí... “tranquila nena, tendrás lo que deseas y será inolvidable, te lo aseguro”…


De repente oigo una puerta que se abre y se cierra, y oigo unas pisadas fuertes que se acercan cada vez más a nosotros… pero no puedo pensar, ya que él sigue entrando y saliendo de mi coño resbaladizo una y otra vez, cada vez más rápido y más fuerte. ¡¡Tiene unos dedos excepcionales!!


Sigue hablando conmigo…”esta noche no sólo te follaré yo, lo hará mi amigo Max también, sentirás tanto mi polla como la de él dentro de ti, y espero seas muy agradecida con nosotros por brindarte este regalo esta noche. Así que relájate y disfruta”…


Giro mi cabeza para poder ver al otro hombre que se me acerca, ha dicho que se llama Max. Atada a la mesa como estoy de piernas y espalda me es imposible moverme, sólo la cabeza es lo que puedo girar, al hacerlo me cruzo con su mirada oscura e intensa. Ese hombre me está comiendo con los ojos… esta noche creo que viviré un experiencia inolvidable, dos hombres y yo, sexo morboso, caliente, excitante… siento los dedos de mi coño cada vez más resbaladizos, me chorrea líquido por la entrepierna…


Max se acerca a mí y comienza a acariciarme la espalda de arriba abajo, está completamente desnudo, su cuerpo es puro musculo, duro y macizo, y su polla es descomunal, ancha y larga y la tiene durísima.


Estoy tan caliente que estiro mi mano para cogerle la polla y llevarme a la boca, primero la chupo despacio, poco a poco y la sonrisa de él de ensancha. Entiendo que le gusta, y mucho.


Acelero mis movimientos de la boca, me la meto entera dentro, Max me sujeta los pelos muy fuerte para que me la meta hasta el fondo, hasta la campanilla, siento que me ahogo, pero me da igual, lo estamos disfrutando los dos.


- … “chúpale la polla a Max como él se merece y yo, que por cierto me hago llamar Alexis, voy a hacer que te corras en mi mano para luego follarte muy fuerte, así que sé buena y relaja todo tu cuerpo, será mejor para ti”…


Y mientras chupo la polla de Max con ganas, Alexis aumenta las embestidas con sus dedos en mi coño, tocando ese punto interior y en cuestión de segundos me corro de una forma que nunca creí que lo hiciera, el chorro de líquido que sale despedido es caliente y abundante… nunca había tenido una eyaculación así, mi cuerpo está temblando sin parar y aunque grite y gima no se me oye porque la polla de Max sigue follándome la boca sin piedad alguna.


Gracias que estoy atada a la mesa, ya que no tengo fuerza en las piernas para poder tenerme en pié. Una vez deja de salir líquido de mi coño, siento que me penetra de forma pausada, muy lenta, así que puedo sentir como mis músculos vaginales oprimen su polla. Que sensación exquisita, estoy tan caliente y salida que creo que me voy a correr en pocos minutos otra vez…


Alexis comienza a follarme, entra y sale de mí con confianza, sujeta mis caderas para poder entrar hasta el fondo… Dios como folla!!..., estoy sin aliento, no sé si podré aguantar este ataque tan brutal… Ninguno de los dos para, sino que cada vez me follan más fuerte, Max me folla la boca y Alexis está en mi coño… es un sin parar de sensaciones, un sin parar de cosquillas, una experiencia increíble.


Entre los dos van a hacer que tenga un segundo orgasmo bestial, sé que estoy a punto, mis vagina se contrae cada vez más, hasta que los oigo gemir de forma ronca a los dos…


Cuando siento que empieza mi orgasmo, Max saca su polla de mi boca y comienza a masturbarse de forma rápida para correrse en mi cara y Alexis está dándome sin parar, sin perdón, entra y sale cada vez más fuerte, cada vez más duro, siento que se hincha su polla dentro de mí y por extraordinario que parezca los tres nos corremos gritando a la vez.


El orgasmo es aterrador, no siento fuerza en el cuerpo, es como si me fuera a desmayar, gracias que sigo atada a la puta mesa, mi cara está llena de semen de Max y mi coño muy cremoso.


No sé cuánto tiempo pasa… pero no es mucho… creo que han pasado algunos minutos y siento que mis nalgas reciben un golpe, otro y otro más, están torturando los cachetes de mi culo, en un primer momento siento dolor, pero enseguida pasa a ser un cosquilleo delicioso.


Max está pegándome con la cuchara de madera en mi culo, con cada golpe mi gemido se intensifica. Giro la cabeza y veo las pupilas de Alexis completamente dilatadas, está otra vez excitado, y está levantando el paño húmedo en su mano derecha… en cuestión de segundos mi grito es desgarrador.


Max está dándome en el culo con la cuchara de madera y Alexis con el paño húmedo en mi espalda, me arqueo con cada golpe, y aunque mi mente piensa que es una tortura lo que me hacen, al principio siento dolor, pero enseguida se convierte en placer… están consiguiendo que me excite con cada golpe del paño y de la cuchara, estoy mojada y excitada otra vez… mi piel arde y el calor que siento es como fuego que me quema, por dentro y por fuera.


He perdido la cuenta de los golpes que me han dado, pero ya no siento nada, sólo fuego, estoy muy caliente y gimiendo si parar. Mi respiración es entrecortada.


Max está en la entrada de mi coño, y ni bien entra con su cabeza, el resto de su polla la introduce de una sola estocada hasta el fondo, casi me corro…. La sensación es inigualable…


Cuando comienza a follarme sin piedad, de forma casi violenta y hasta lo más hondo de mí.


En uno de mis gemidos, Max aprovecha para mete su polla en mi boca, está muy adentro, así que comienzo a chupársela de una manera precisa, rápida y muy fuerte….


Es tanto lo caliente que estamos los tres que no tardamos en llegar nuevamente al orgasmo, yo soy la primera en correrse, y la contracción de mi vagina hace que Max se corra de forma brusca, en mi interior siento como su chorro de semen caliente me llena. Alexis es el último en llegar de los tres, pero lo hace con un ronco gemido y lo hace dentro de mi boca… y me lo trago todo, no dejo ni una sola gota fuera.


Tardamos en recuperarnos un poco, ambos han comenzado a desatarme, tanto los pies como la espalda. Me masajean donde han estado las cuerdas, ya que está la piel marcada. Yo estoy tan cansada, tan agotada que no digo nada, no me sale ninguna palabra, sólo tengo una sonrisa en mis labios… al levantar la vista me cruzo con la mirada intensa de los dos. Tanto Alexis como Max también están sonriendo….


Y entonces es cuando Alexis me dice …. “espero que hayas disfrutado tanto como nosotros… pronto nos volveremos a ver”…

Noelia Linbood.

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